agosto 30, 2025

“La Pelouse y el niño jinete”: Un libro que apuesta a ganador

Por César Biernay

Claudio Espínola Lobos ya nos cautivó el 2019 con su novela “El caso de historia” (Editorial Santa Inés), que basado en hechos verídicos nos relata los difíciles años setenta. Ahora nos sorprende con un libro magistral, que grandes y chicos deben darse la oportunidad de leerlo, para cabalgar por sus hojas de roneo cuan pingo en el ruedo.

“La pelouse y el niño jinete” (Editorial Santa Inés, 2022), en su edición de bolsillo con solapa ancha, en 139 páginas nos devela un caso como tantos y tantos que suceden en la vida, donde confluyen el abandono, la empatía y el cariño abnegado de esas madres de barrio, que a cada niño cuidan como si fuera el propio. Este otoño 2025 tuve la oportunidad de sumergirme nuevamente en la pluma de Claudio Espínola, en una de esas lecturas que deseas conocer el final, pero a la vez no deseas que termine nunca para seguir disfrutando los entresijos de sus personajes. En síntesis, recomiendo esta obra por tres fundamentales aspectos.

Primero. La escena del relato ofrece como contexto lugares conocidos por todos, como lo es el Club Hípico, las estaciones de metro y las barriadas que se levantan en las riberas de cauces de agua. Segundo, sus personajes: una comunidad escolar con profesores, estudiantes y apoderados, además de vecinos de barrio, de los que madrugan para tomar la micro. Y tercero la fineza para describir el submundo del hampa criollo, con mafiosos, narcotraficantes y su sequito de escoltas.

En este libro de Claudio Espínola, se observa tanto las barreras a las que se enfrenta el desafío de la inclusión, como los esfuerzos colaborativos entre la gente del barrio y los docentes, que logran sacar adelante a quienes portan capacidades diferentes. “La Pelouse y el niño jinete” es una obra que comienza y termina con la historia de una persona con padre ausente, por lo que, sin duda, muchos lectores apelarán a una segunda entrega, donde la pluma magistral de su autor nos relate la vida de otros actores del nuevo Chile que se empina en sus recónditos recovecos.

Desearía en esta reseña ahondar más, en sus personajes, la trama y el desenlace, pero el curso de los hechos narrativos se da tan progresivamente, de menos a más, con giros maravillosos, atrapantes para todo lector, que es mi menester sugerir su lectura sin más detalles. Valga la aclaración, para los lectores neófitos en materia de hípica, que la “pelouse” es el término usado para denominar el lugar de la cancha de carreras, donde se entregan los premios a los potros y yeguas ganadoras de sus respectivas competencias. Otra cosa es la “troya”, destacada también en el libro, definida como el espacio debidamente marcado en los hipódromos para los caballos confirmados a competir, a fin que se paseen en círculo, en momentos previos a la carrera, a objeto que la afición se deleite con sus esbeltas figuras y los apostadores afiancen su apuesta.

¿Quién de niño no soñó ser un flamante jinete, ya sea cabalgando en un endeble caballo de madera o sobre las rodillas del abuelo? La obra recupera esos momentos en la memoria del lector, en tardes de nunca acabar, cuando solo bastaba una escoba para simular la final del derby o el ensayo. Vaya mi gratitud como lector, tanto al escritor Claudio Espínola como a la Editorial Santa Inés, por mantener firme la convicción de publicar textos como “La pelouse y el niño jinete”, que logra en pocas páginas transportarnos a lo más bello de la infancia, en un relato que no dejará indiferente a quien lo lea. Hágame caso. Léalo. No llegue placé.

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