-Importante obra del escritor Héctor Zambra Díaz fue prologada por el investigador y socio de la Corporación Cultural Letras Laicas, Andrés Medina Williams.
Por Andrés Medina Williams
ANTOFAGASTA.- Este libro constituye un verdadero aporte al patrimonio de nuestro país, ya que rescata una industria relevante en la época de oro del salitre: el tabaco.
He tenido el honor de prologar dicha obra, compartir algún material y comentarios sobre el trabajo del autor. Creo necesario compartir esta presentación.
De acuerdo a la Dirección de Bibliotecas, Achivos y Museos de Chile, DIBAM, patrimonio cultural es un conjunto determinado de bienes tangibles, intangibles y naturales que forman parte de prácticas sociales, a las que se les atribuyen valores a ser transmitidos, y luego resignificados, de una época a otra, o de una generación a las siguientes.
El valor de dichas pertenencias y manifestaciones culturales no está en un pasado rescatado de modo fiel, sino en la relación que en el presente establecen las personas y las sociedades, con dichas huellas y testimonios.
Creo que la presente definición refleja de manera evidente el aporte de esta obra al patrimonio histórico de nuestro país.
El arte de coleccionar permite un entendimiento cultivado sobre las materias o temas que se busca atesorar, y ello nos lleva a perspectivas encantadas que exultan el delirio de los sentidos y nos permite soñar mil visiones peregrinas. Este arte es un manantial de vida, donde se entrelazan nuevos conocimientos y amistades fraternas. Cada pieza que ingresa a adornar la colección permite adentrarse a los más deliciosos jardines que la imaginación pueda figurarse.
Héctor Zambra Díaz, es mucho más que un simple coleccionista, es un recolector del desierto, ya que sus piezas no son adquiridas en el mercado, sino que son arrancadas de la tierra, de escarbar los basurales de nuestra pampa, de recorrer las salitreras abandonadas en busca de los tesoros que hoy se exponen en su obra “Humos al Norte”.
El mundo de los coleccionistas es un aporte a la historia, ya que la conserva, preserva y muchas veces divulga. El principal actor o acumulador se convierte en un experto en el tema que le apasiona, llegando a disponer de un conocimiento acabado de su arte, siendo capaz de determinar la exclusividad o rareza de un artículo, como también un especialista tasador del valor económico de una pieza.
Conocer un muestrario de cualquier tipo es adentrarse en un laberinto maravilloso de historias y anécdotas, ya que ello es la esencia de cada uno de los elementos de la colección. Siempre hay un viaje, un personaje y una historia que contar, lo cual enriquece la compilación misma.
MÁS QUE UN LIBRO
Creo que este trabajo de investigación es más que un simple libro, es un aporte real a la historia de nuestro norte y tal vez una de las colecciones más completas sobre cajetillas de cigarrillos, donde se exponen marquillas nunca antes vistas y cuya escasez le otorga un gran valor económico.
Conocí a Héctor, justamente por estar hermanados en la misma afición y lo que comienza casi por una transacción termina en una relación de amistad y colaboración, donde el egoísmo no tiene cabida y se disfruta el éxito del amigo como que fuera propio.
El escribir un libro va mucho más allá que expresar las ideas en un texto, requiere de infinitas correcciones para eliminar errores ortográficos, palabras repetidas, redundancias y tantas otras situaciones que permitan al lector entender el mensaje y deleitarse con la obra. Pero, el escribirlo es sólo una parte del proceso, ya que requiere una diagramación de los textos, apoyo de fotografías, tipo de letras, diseño de portada, color y tantas otras variables que conforman la producción de un libro.
Los grandes escritores y los que tienen recursos cuentan con el apoyo de profesionales para dichas labores, de forma tal que sólo tienen que dedicarse a escribir.
Héctor Zambra Diaz es el artífice de todo el libro completo lo que eleva su obra a un nivel de excelencia. Sin embargo, la etapa más difícil es publicar, es decir, disponer de los recursos para que el trabajo se pueda imprimir y difundir.
Las editoriales son un negocio y no confían en quienes comienzan en el mundo de la escritura y para que hablar de los apoyos de terceros. Una entidad gubernamental colaborará siempre en aquellas actividades que le reporten votos en las urnas; un privado lo hará si la inversión le pueda reportar ganancias. Ese es el escenario con que se enfrentan los escritores independientes, de manera tal que debemos aprender a valorar estos esfuerzos.
Hablar de la obra “Humos al Norte”, recomendarla y reconocerla como una muestra de excelencia sobre la industria tabacalera, sería algo muy vago, ya que es un trabajo profesional que habla por sí mismo y que merece un reconocimiento de las autoridades encargadas del patrimonio en nuestro país.
Patrimonio cultural, no es un día al año, no es autoridades detrás de un escritorio y que nunca han escarbado las entrañas de la tierra, no es discursos con hueca oratoria. Patrimonio son obras, trabajo, esfuerzo, dedicación y mucho tiempo. “Humos al Norte”… es PATRIMONIO.

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