septiembre 3, 2026

POETA DE LETRAS LAICAS AFIRMÓ QUE LOS ESCRITORES MASONES SEGUIRÁN VIVOS Y EN LA ETERNIDAD

-Blanca Carrasco Valencia analizó con rigor el libro “Escritoras y Escritores Masones Chilenos. Volumen II” durante la presentación de la obra.

VIÑA DEL MAR.- La poeta Blanca Carrasco Valencia afirmó que las y los escritores masones del país, “seguirán vivos, en la eternidad”, porque si una fe mueve montañas, la palabra mueve corazones y, por ende, mueve pueblos, trasciende fronteras, aún cundo pueden ser engañosas, que son las que no perduran, las que luego son olvidadas y reemplazadas por otras una y otra vez.

La reflexión la exteriorizó al ser una de las presentadoras del nuevo libro de la Corporación Cultural Letras Laicas, en una ceremonia que se desarrolló en la sala Viña del Mar y donde, además, donde se dio a conocer el libro “Gabriela Mistral entre masones”.

Sobre el libro Escritoras y Escritores Masones Chilenos. Volumen II”, Blanca Carrasco Valencia,agradeció la presencia de los numerosos invitados y se congratuló de hablar, nada más ni nada menos, “que de libros y, más específicamente aún, de literatura, de historia, de arte, educación de cultura, o sea, de todo lo bello que genera la humanidad, es decir, de nosotros mismos”.

Resaltó el honor de ser reseñadora, añadiendo que se planteó buscar un hilo conductor, “algo así como un hilo “ariádnico” que me permitiera aunar las vidas de los escritores reunidos en esta obra y, debo confesar, que a pesar de que esta obra está constituida por 27 voces, de los integrantes de Letras Laicas, la lectura y las ideas que surgieron de ella, hicieron volar rápidamente mi imaginación gracias a que está escrita en forma llana, muy cercana y en donde el respeto, la meticulosidad en el proceso de investigación y el aprecio, ¡se nota hasta cariño! volcado a cada uno de los escritores referenciados:  el ‘objeto de estudio”. ´

ESCRITORES MIGRANTES

A continuación, la poeta aludió a los escritores provenientes de otros países y que están incluidos en Escritoras y Escritores Masones Chilenos. Volumen II”:

“Me encontré con algunas voces extranjeras que se hicieron chilenas sin olvidar sus raíces ni antepasados, transformando el horror vivido en acción social tangible y no sólo a través de la acción, sino también a través de la palabra”.

Quisiera destacar lo importante que es la palabra escrita, la palabra aclamada que precipita en idea.

Más adelante, recordó que en octubre recién pasado, Letras Laicas estuvo presente en el Encuentro Internacional de Escritores Laicos que se organiza en el puerto de  Caldera, en la Región de Atacama. Miembros de nuestra comunidad organizan y viajan al encuentro en la zona y, durante cuatro jornadas, realizan actividades para llevarles literatura, arte, historia, es decir memoria, a niños y jóvenes que, una vez al año, tienen la oportunidad de compartir y nutrirse de “memoria” de la mano de grandes expositores.

Expresó:

No olvidemos que en las artes liberales las Musas son hijas de Memosine, la diosa de la memoria, es decir, cuando hablo de letras, historia, de arte en general a lo que me refiero, por extensión, es a la memoria, y un pueblo sin memoria… ya sabemos en lo que puede convertirse…

Ahora quiero referirme a Mario Bahamondes Silva, de profesión docente y escritor. Se le conoce principalmente como poeta, sin embargo, es también un consagrado cuentista y novelista, pasando por el ensayo y la crítica social. Nació en Taltal en 1910 y murió en 1979. En cuanto a corriente literaria, se le adscribe a la “generación del frente amplio” o generación del 38´, debido a que ese año se produce la alianza entre el Partido Radical, el comunista y socialista, marcando también una tendencia literaria por la preocupación de la cuestión política y social del país.

Aludo ahora también al escritor chileno Nicomedes Guzmán. En una de sus antologías se escribe lo siguiente: “Bahamondes fue fiel a su tierra de piedras y arenales de soles y distancias, camanchacas y huellas. Desde el primero hasta su último libro se escucha el latido del desierto y las voces de sus habitantes”

Blanca Carrasco Valencia acotó que Víctor González Kowal, miembro de Letras Laicas y reseñador de Bahamondes, despliega con maestría una minuciosa investigación del escritor y, por cierto, edita con mucha poesía, poniendo énfasis en la preocupación de vida de este autor: El habitante nortino. Gente que siempre está circulando, viajando, deambulando por el desierto en busca de su destino, incapaces de echar raíces porque el desierto se lo impide y obliga a caminar eternamente en busca de agua o una riqueza que muchas veces es un espejismo. También nos cuenta que Bahamondes trabajó incansablemente por considerar lo contado y lo anotado como un filón para  explorar y explotar, rescatando su pasado histórico cultural a través del periodismo. Le era imperioso retratar el caminar de la humanidad en su geografía, porque de esta manera asentaba de modo equivalente el valor de la palabra sobre su fauna, flora y toponimia, donde territorio y palabra se enlazan reflejando al hombre y sus circunstancias.

TESTIMONIO

En su exposición, Blanca Carrasco Valencia confesó su propio trabajo contenido en el libro  Escritoras y Escritores Masones Chilenos. Volumen II”:

Mi escritora referenciada, (página 333). Resulta que, en 1979, en la edición número 27 de la revista Mapocho aparece un listado de 300 poetas chilenas.  300 mujeres reconocidas como poetas y literatas en Chile y, dentro de este listado, aparece el nombre de Cristina Raurich, de ascendencia catalana, autora del libro “Como flor de ulmo” de 1972.

Partí en la búsqueda de este libro, lo encontré en la Biblioteca Nacional. Me senté en la linda Sala de Lectura, cuyas lámparas me encantan: lámparas tipo banquero con ese característico a caballo entre el art Nouveau y el art Decó. Y, primero que todo, me conmovió el hecho de tener en mis manos un libro escrito y editado hace más de 50 años, en impecables condiciones, impreso en un papel couche de alta calidad, una portada de color rosa magnolia, un rosa malva, un libro pequeño de esos de tamaño ideal para llevar a todas partes. Tan solo se editaron 350 ejemplaros y, yo, tenía uno en mis manos. Fue emocionante.

En esta cuidada edición, con una moderna y elegante tipografía se imprimieron sus 28 poemas cargadas de una lírica protagonizada por Eros. Y cuya dedicatoria, sin más ni menos, es dirigida a su esposo. Podríamos suponer que la poesía de amor directa y sincera, casi sin recursos metafóricos o elevados, podría haber sido menospreciada en tiempos en que Chile, con sus dos Premios Nobel, gozaba de la reputación de ser tierra de grandes poetas. Me sorprendí que esta poesía de verso desnudo, sin rima, donde la muerte, la pérdida, el amor sensual, el pasado y el presente se confunden, y cuya prosodia y ritmo es marcado cual pentagrama por grandes pausas versales.

Remarcó luego:

Me sorprendí que esta poesía haya sido tan bien recibida, en esta tierra de campeones. Y en este caso, la literatura de aquellos años era portada y fondo de periódicos y revistas, ya que sus representantes conformaban el jet set cultural de la movida santiaguina y regional. Sin embargo, a pesar de los bombos y platillos, muchos y muchas tras pocos años caerían en las sombras. Y como sucede hasta el día de hoy, sin ventas por mucho color y chaya que se despliegue, un escritor no vive del aire. Para el caso de Cristina, el parecer en estos menesteres profanos, su manutención, no dependía directamente de su trabajo como escritora. Más bien escribir parecía ser su forma de conectar con el mundo, su forma de fluir y sociabilizar en un Chile con ansias de modernidad cultura y consolidación identitaria.

Cristina fue una mujer masona. Precursora de la masonería femenina en Chile. En 1970 conformó el importantísimo primer cuadro de la ahora mítica logia Araucaria Nro. 3. La primera logia femenina independiente apoyada por la, en ese entonces, Gran Logia Metropolitana de Chile, constituida por y para mujeres en nuestro país. Pero esa historia, se las dejó para que la revisen en el libro.

Solo quiero contarles que, la última aparición de Cristina en actas fue en 1974, donde dice que se retira voluntariamente para ir al extranjero. Entonces, tenemos a una mujer chilena Muy misteriosa. Me encantaría saber qué pasó con ella, si se quedó en el extranjero, si su familia quedó aquí en Chile. Si su descendencia heredó la literatura o la masonería… Tarea pendiente.

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