septiembre 3, 2026

“VIÑA DEL MAR Y SU LIBRO DE LUZ”, NUEVO POEMARIO DE GONZALO VILLAR BORDONES

-Escritor y socio de la Corporación Letras Laicas explica que la obra fue creada con motivo de los aniversarios de dos logias masónicas de la ciudad.

VIÑA DEL MAR.- Viña del Mar es una ciudad con profundo sello iniciático. Sus calles  e instituciones llevan los  nombres de los seres de luz que la planificaron y construyeron su impronta, tales como José Francisco Vergara, Teresa Wilms, Juan de Dios Arlegui, Julius Berstein, Gustavo Fricke, Eduardo Grove, Izidor Handler y Orlando Peña.

Se dice que los espíritus en que despertó la Gran Luz, encomendaron a Gonzalo un ejercicio de evocación, atrayendo al templo de su alma a los seres de paz que alguna vez habitaron Viña del Mar y que ahora caminan, lejos y cerca, desplegando su energía de amor como rayos del alto firmamento.

La Gran Luz recuerda su origen en la explosión que rompió el imponente silencio, su  resplandor en las estrellas, su irrupción en la aurora, su trabajo en los bosques, su conexión con todas las vidas, su ascenso en el arte, su danza sagrada en las conciencias.

Las mujeres y hombres que siguieron a Pitágoras, cultivando su psiquis, buscaron recordar cada uno de sus ritos, sus acciones vitales, sus vidas anteriores, la música cantada en otros siglos.

Los evangelios hablaron de las seguidoras y seguidores de Jesús, Buda habló de los iniciados e iniciadas que junto a él buscaron iluminarse y los estudios contemporáneos abordan la historia de las almas, valorando a cada ser humano. Esta tradición es la que aborda este libro.

Las sociedades son más que principios, ideales y reglas, son seres  humanos que debemos entrevistar para conocerlos en profundidad y así conocernos a nosotros mismos, porque en lo profundo, todos somos Uno.

Bajo el influjo de estas reflexiones, los espíritus que impulsaron la creación del libro, le pidieron a Gonzalo acercarse en el fuego común a sus hermanas y hermanos a uno y otro lado del Aqueronte, para dar cuenta certera del flujo de la luz en Viña del Mar.

Cada poema fue concebido como un cuadro al interior de una Exposición en que predominan los retratos. El orden es una tormenta, similar a las correrías de la luz en nuestra psiquis, que arranca de lugares insondables, irrumpe en los sueños y se enfoca a través del pensamiento.

La obra fue creada con ocasión de los 110 años de la Logia Abnegación y los 70 de la Logia José Francsco Vergara, pero canta a todos los talleres masculinos y femeninos de la ciudad, a la FLECH, la Cruz Roja y los entrañables clanes. Por supuesto, especialmente evoca a nuestros seres de luz asesinados por motivos políticos.

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