septiembre 3, 2026

TAROT ESTÁ ESTRECHAMENTE VINCULADO CON LAS NOTAS MUSICALES

-Así lo afirmó el poeta Gonzalo Villar Bordones durante un taller que ofreció en la Sala Viña del Mar.

VIÑA DEL MAR.- El poeta Gonzalo Villar Bordones afirmó que las cartas del Tarot están estrechamente vinculadas con las notas musicales, “en un correlato auditivo de nuestro libro ‘El Tarot y sus imágenes musicales’ que aborda el viaje de individuación y la historia del ser humano sobre la tierra”.

Así lo sostuvo durante un taller que ofreció en la Sala Viña del Mar con gran concurrencia de invitados, oportunidad en que también se le rindió un homenaje a la gran bailarina porteña Susana González.

En su exposición, Villar Bordones centró su exposición en La Papisa, La Emperatriz y El Emperador, cartas cruciales del antiguo mazo de imágenes simbólicas.

CONTENIDO

El siguiente fue el contenido de la relación conceptual que hizo el amplio conocedor del Tarot:

En general, para los hijos las madres no tienen nombre, son simplemente “mamá”, que en el secreto de sus letras significa el océano del que proviene el ser humano o “madre”, el océano en que nacemos, la que nos abre el portal de la vida y guía nuestro espíritu.

Los padres, si están presentes, tampoco llevan nombre y la expresión papá apunta a la palabra que guía el espíritu, denotando que el rol del padre se enfatiza cuando el niño domina el lenguaje. A su vez, padre, apunta al ser que guía mediante la palabra, mostrando el mundo y guiando.

Recuerdo extensas caminatas de madrugada junto a mi abuelo y a mi padre otorgando refugio a Caviedes, un liceano recién salido de un campo de concentración o llevándome sobre sus hombros al nadar.

Nuestros progenitores, como Dios, no llevan nombre, porque están extensamente inscritos en nuestra conciencia y son parte de nuestra individualidad.

En términos más generales, el ser humano puede aceptar nuevos padres, en el sentido de maestro o guía, lo hace Dante con el espíritu de Virgilio, lo han hecho millones con Buda, Jesús, Mahoma o Marx, o con sus maestros de escuela.

En el viaje del loco hacia su iluminación, resulta esencial liberarse, crear una distancia adecuada – de padre y madre-, pero a su vez, llevar una relación armónica con ellos.

LA PAPISA

La Papisa, liberada a medias de su yugo y protegida por un velo, representa a la abuela o la mujer que se hace cargo de enseñar el lenguaje, las tradiciones, los valores de la comunidad. En ella florece la experiencia y la intuición. De solo mirarlo, sabe que el niño o la niña están enfermos, tristes o llenos de miedo. Los espíritus infantiles se apegan a ella como las abejas a su reina.

La abadesa alemana Hildegard von Bingen, con sus visiones espirituales, sus premoniciones, sus  recetas, su rol de educadora, sus libros y sus avanzadísimas composiciones musicales es un ejemplo modélico de La Papisa.

LA EMPERATRIZ

La Emperatriz, en cambio, con el dorado que la señala como portadora de la vida y el águila como expresión de la libertad que inculcará a su hijo, expresa el poder del amor sano, respetuoso de la autonomía de su descendiente.

Pero fácilmente, la madre puede inclinarse hacia el control, la restricción de la autonomía, la sobreprotección, la lujuria o la competencia, fundamentalmente con las hijas.

Astriflamante, la Reina de la Noche en la Flauta Mágica, la madre de Blanca Nieves -que busca ser más bella que su hija-, la madre de Ravel y la terrible diosa hindú Kali, devoradora de hombres, son ejemplos de estas madres no ideales y hasta cierto punto, de madres reales.

Esta invasión de la madre a la esfera del hijo o la hija, lleva como correlato un efecto liberador, a saber, la salida del hogar del joven o la joven  y la construcción de su propia vida.

En otra consideración, la dinámica del control que la madre ejercita con sus hijos, tras la mitigación de la pasión de pareja, suele enfocarse en el marido,  quien es gobernado en el hogar por la dueña de casa y, en cierto modo,  impulsado a abandonar el hogar, tal como lo hacen los hijos. Este abandono puede ser total o parcial con viajes y la inmersión en el trabajo.

A su vez, el marido suele tratar a su cónyuge como una madre que abriga y otorga seguridad emocional.

Con todo, la madrastra y el padrastro regresan de la mano de los numerosos divorcios e hijos nacidos de relaciones efímeras. Tengamos presente al célebre huacho del que nos habla Sonia Montecino, antropóloga y escritora chilena.

El padre, en cuanto guía va a tender a proteger a su hijo e impedir en que incurra en riesgos. Pero la naturaleza libertaria del ser humano juega su rol. Un hermoso ejemplo de esa interacción lo desarrolla Yusuf, del cantante Cat Stevens, con su maravillosa canción Padre e Hijo (Father and Son), en que el joven manifiesta su decisión de sumarse a la Revolución de Octubre y el padre busca persuadirlo que no lo haga.

Ahora, por más que nos independicemos de los padres, llevamos en nosotros su lenguaje, sus costumbres, sus genes, creencias, a veces  sus enfermedades y sus virtudes.

Muchas veces tenemos sus formas de caminar, de cantar, de jugar con las migas de pan. Pienso en Brahms acompañando a su padre a los burdeles de Hamburgo, en Mozart burlándose de su padre en un duelo musical y en Rara, Maurice Ravel, criticando a su madre libertina, musical e intuyo que la revolución científica y cultural de los últimos 200 años ha contribuido a este empoderamiento de la mujer en el hogar, ya que no muere al parir y ha dejado de tener numerosos hijos que consuman su energía y su tiempo.

En la antigüedad, la figura de la madrastra era esencial para reemplazar a la madre fallecida. Pensemos en el caso de Maurice Ravel y su maravillosa ópera de un acto L’Heure Espagnole.

Mi abuelo paterno no fumaba, porque el tabaquismo llevó a la tumba a mi bisabuelo. Ese es un ejemplo de la impronta que posee nuestra herencia cultural.

Creo que ayuda mucho a la comprensión de los padres, el hecho de tener hijos propios y experimentar el amor filial y el instinto de protección.

EL EMPERADOR

Regresemos al Emperador con el número 4 marcado en sus piernas, su vínculo con los cuatro elementos, las estaciones, geografía y gramática. Observemos el predominio de su mano derecha, la razón, al contrario de la mano izquierda con que la Emperatriz toma su cetro, la intuición que se encuentra al servicio de Venus; esto es, el amor.

El  Emperador suele quedar desplazado por su ausencia o por  la asentada labor de la madre fuera del hogar, que le permite asumir roles tradicionalmente masculinos.

Sin embargo, instintivamente, el hijo buscará una guía masculina, un sensei que le enseñe los secretos del mundo, un Homero que relate las aventuras de su pueblo, un Laertes -rey de Ítaca- que asuma la defensa de su hijo.

Por el carácter tan estrecho del vínculo filial, la  muerte del padre, de la madre o del hijo/hija, entrañan un mazazo a la conciencia, una muerte parcial. Registro de esas emociones encontramos en La Mamma Morta, O Mio Babbino Caro, La Mamá, Adios Nonino y Con una Pala y un Sombrero.

La muerte de un hijo entraña un sufrimiento tan inefable que es campo del silencio y la poesía.

Gonzalo Villar en su exposición sobre el Tarot y la música.
El tarotista dialoga con algunas de las invitadas.
La bailarina Susana González recibe una medalla de reconocimiento.

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